lunes, 31 de mayo de 2010

Despidiéndose





















A Ana, agradecido



Le cubrió el rostro con un pañuelo
luego de mirarlo largamente
retomando las miradas pasadas,
para no olvidarlo.
Tomó la pala y comenzó a taparlo
de a poquita tierra, para hacerlo largo.

Se estaba quedando sólo, despidiendo muertos;
regando retoños, hasta su despedida.
(Pues la jodida vida ya al hacer te va matando)
Sólo.
Cuidador de tumbas,
deshojador de recuerdos,
pastor de nostalgias.
Se le fueron yendo eternos amores,
amistades permanentes,
acuerdos durables.
Y en su alma otros cerrarían su puerta:
´Corrientes, el buzón, esa baldosa...
Ya no castillos ni torres, sólo naipes y alfileres

La última palada inició la despedida.
A pasos opacos se iba yendo.
Una luz en su hombro, lo llamaba
No te despidas -le dijo-,
las utopías no mueren.


© Carlos Adalberto Fernández

A mi hermano


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En esa ambición de milagros imposibles
ha quedado la ilusión desamparada.
La muerte es termino y luego
silencio y nada.

Las lágrimas derramadas son por ti
que irás a donde tu presencia estará
mientras acá me habitará tu ausencia, infinitamente prolongada.

La muerte, dolorosamente anunciada,
llegará a la puerta de mi casa abandonada
y luego ya no ladrarán alegres los perros
al escuchar tus pasos, en alguna madrugada.

Guzmàn Lavenant

sábado, 22 de mayo de 2010

Gabrièlle


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a mi hijita Gabi

Gabrièlle, la soledad sería...
que no hayas nacido tú
y ya nacíste.

Y creces para mi gozo.
La soledad ha muerto.

El amor es
que haya sido posible que tú existas.
Ser feliz es que me entiendas y me ames.

La tristeza es una sombra breve
que, cuando llegas, escapa.
Lo iluminas todo con tus ojos
que son la mar con dos lunas
de azul oscuro.

¡Por tí es que invento tantas esperanzas!
Es lo único que podré enseñarte.
Es lo más útil de lo que quiero que aprendas.

¡Yo te amo, Gabrielita,
pero que tú me ames es un privilegio
con el que, desde tí, libremente,
se decreta mi dicha.

¡Ay, el universo sonríe
y mi corazón se estremece!
Eres tú la que me instruyes a diario.

Por tu causa, mi ser explora
aún los pequeños detalles
donde la rutina encubre lo bello:
me gusta cuando te quitas los zapatos
o te sientas sobre tus propias piernas,
tu carita risueña y soñadora,
tu desafiante costumbre de ver telenovelas;
cuando danzas y pareces que vuelas
y cuando ensayas tus cabriolas en l' air,
por igual, me gustas.

Cuando entras en coda hasta mis brazos
después del pas de deux, ya me fascinas...
Mira que por tí me soporto mis cursilerías
y todos tus amores imaginarios de cartel.
ídolos y ensueños y me convierto
en cómplice de lo que anhelas y compras
y me cuentas

¿Y cómo es que todo lo adjetivas
como maravilloso y fascinante y todo lo amas?
(Dáme ese secreto, mi pequeña Gabi,
tú que tocas el amor con plenas manos)...

Si mi lengua se traba y gruño,
tú eres la causa, me desarmas...
Toda elocuencia se pierde,
autoridad me quitas con un beso,
con tu gesto travieso y tu enojo caprichudo.

Por tí cedo a las inconsistencias.
Tus pequeñas locuras ya son mías.
Ahora me contamina una dulzura
que es tuya, me la quedo, me exilio
en ella cuando, lejos de tí, exploto en rabia.

Ahora tus mentirijillas y tus perdones
son mis verdades, mis privadas filosofías
y, en otros predios públicos,
me siento el padre de muchas estrellas
y el protector de las pequeñas lunas.

Por tu causa, ya son mías
las niñas del mundo, todas las colegialas,
y miro con ternura los dulces bríos
de las adolescentes, y las caritas inocentes
me señalan a la tuya
y la energía incontaminada de los cuerpos,
jubilosos, primaverales, son la progenie
de cantos nuevos que tú inspiras,
los que por tí tendré que dar al mundo,
con fe y embeleso.

2.

¡Pero ahora, según creces, siento miedo!
No es el egoísmo de que un día te vayas.
Tendrás que irte, has de formar otro mundo.

Querrás las cosas que ya no podré darte.
También verás ese miedo en mis ojos
cansados, ya viejos, sin futuro...
y no te gustará, de plano, lo que anuncian
sin poder evitarlo, y has de esquivarlos
(¿a quién le gusta ver la muerte en señas,
o en guiños solitarios,
o bajo puentes de pestañas
que abanican al viento, velámenes de Estigia,
barcas que cierran las pupilas
del viejo para siempre?)

Pero no estés triste, Gabi.
Cada minuto tuyo ha sido mi vida,
cada año ha redimido mi sustancia en tí
y tú vivirás muchos años y cada uno de tus días
serán como añadirme el infinito, desde el hoy...

(Yo festejo la vida, a pesar de todo
y vida ha sido quererte, trabajar para tí,
soñar contigo, pasear a donde quieras).

El camisón azul de tu pijama es un abrazo,
tu faldica escosesa, corta, de cuadritos,
una caricia y tus piernas ágiles, bellas y elegantes,
son para mi alma desnuda, mudos signos,
comunicadores que, mudamente,
te sonríen y aman...

Mira que me has hecho fetichista
tus zapatos me gustan, los que tuvíste
de niña ya son como recuerdos más que benditos
y pensar que doce años han pasado, Gabrièlle,
y sigue tu pie siendo chico y dulce como beso
y tu belleza tan inmensa como son los misterios...

... mira que me has hecho feliz
a pesar de que el dolor y la injusticia existen
y la muerte y la crueldad y la miseria...
mas no hay nada que una idea no transforme
y la esperanza y la fe a lo más turbio derrotan
y el amor se hace tan bello y tangible
como es tu carita de rosa
y tus manitas que me han secado
lágrimas que nacen de tanto quererte,
no de tristeza ni de desaliento.

Por eso te quiero, Gabrièlle.

3.

No me preguntes cosas tristes.
Léelas, si quieres, cuando tengas tiempo.
(Ya sabes que funjo de poeta).

Muchas veces, la tristeza has de ver
aunque no lo pretendas.
Deja que lleguen, déjalas pasar
y no las hagas parte de tí.

Cultiva la canción que llevas dentro.
Forma tu alma, Sagitariana,
junto a esos centauros que cabalgan
con tan arisca y ágil piel de sabiduría.

Caza, mi pequeña Artemis,
como diosa luna entre las Amazonas.
Mira al inmenso Júpiter
lleno de fuego mutable
y controla tu corazón independiente
y curioso como el mío,
porque un día darás cuenta a tus hijos
y juzgarás, con ilusión o con tristeza,
tus propios pasos en los bosques del mundo.

No me preguntes sobre pasados grises
porque tu honestidad amorosa es lo que importa
y el optimismo verbal sale sobrando
cuando estás tan excelentemente hecha
con amor y el orgullo me tiene anonadado...

... mira que orgulloso estoy de tí
que escribo que he nacido para que tú nazcas
con más esperanzas y sueños
que los que yo he tenido y, por tí,
se ha completado mi audacia más sublime.

Gabrièlle, ¡qué bella es la biología
que te dio formas y tu madre en Barcelona
que forjó en su vientre tu posibilidad
de carne y hueso!

¡Y qué bello el destino
que te trajo a mi lado
y qué dulces los desvelos
que a tu madre y yo
nos incitan a querer en tí
lo que, en nosotros mismos,
no pudimos!

¡Qué sabio es el amor, después de todo,
qué insuficientes las palabras para decirte:
«Te amo, hijita mía!»

10 de diciembre/ en su cumpleaños

CARLOS LOPEZ DZUR

viernes, 21 de mayo de 2010

Agradecer


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A Josè Marìa Limeira

Desde un corazón agradecido
quiero hablarte, compañera.
Alma de selva, mar y rio.
Compañera que tomas de lo mío
y lo enriqueces con lo tuyo.

Hermoso idioma que te envuelve compañera.
Idioma que suena a playa en esa suave
relación de humedad
que provoca el agua por la arena.

Agradecerte, compañera,
que has dicho en tus palabras
lo que yo quise decirte en las palabras
del idioma mío.

Compañera de corazón tan grande
que, desde lejos, toca al mío

Guzmàn Lavenant

miércoles, 24 de marzo de 2010

SEQUOYAH



a Carlos López Dzur

Por la grieta de tu boca de sequoyah
se cuentan los años de la ausencia.
Siempre el mismo Lenguaje de tu naturaleza
serpenteando de Luz y Sombra al abismo.
No sufro el vértigo si tus alas mojadas
me llevan hacia el Océano Interno.
La Mujer que camina sobre las aguas Observa:
una que sueña al Milagro
distancias que arriman al romance.
Una que sueña en la emergencia
que materia y espacio tengan su cúpula.
Fundidos el final del sufrimiento abre su puerta.

Fanny G Jaretón

viernes, 12 de marzo de 2010

A ti





A mi mami







Leona que defiende su cría,

amazona sin arco y sin flecha

bastaron tus palabras, tu enseñanza,

la ternura de tus manos

en cada caricia

para saberme plena

única

querida.



Falanges egoístas vedaron tu herencia,

la oportunidad de sentirte niña

por un instante.



No hubo muñecas de plástico en tus brazos

prevaleció la carne-deber



(en un rol inadecuado

y obligado)



Honraste tus raíces

sin juicios, sin rencores

devolviendo néctar a cambio

de la hiel bebida.



En grito silencioso desgarraste el alma,

sepultaste el dolor sembrando esperanza.

….



Autodidacta

fluyeron de tus ríos oleadas de cariño

que abrazaron la prolongación de tu vientre.



Desvelos sin auroras reflejaron tu mirada

en las crueles agujas de la muda espera.





Jamás cortaste mis alas

dejaste que volara aunque no supiera hacerlo

pero fuiste la invisible red que previó la caída y la atenuó.



Si hubiera mil vidas, mil reencarnaciones,

elegiría siempre ser tu hija,

la rebelde línea que curvó siempre el camino,

la niña que abrazada a tu pecho

inhaló tu aroma,

aquel “olor a mamá” que tu dulzura emana



aún hoy.







Liliana Varela - 2010

Mujer


Yo aprendí de ti la forma justa
de encontrar la luz en medio de las sombras.
Aprendí también que existe algo más
que la roca dura y el concepto de la nada.

Aprendí que se puede tener las manos llenas
y el alma perdida en un espacio muy grande y muy vacío
cuando en esas manos solo existen objetos sin sentido
.
Pero sobre todo aprendí de ti, mujer,
que todo el Universos se puede comprender
en un gesto, en gesto pequeño de ternura femenina

Guzmán Lavenant