viernes, 13 de marzo de 2009

Para Elisa


Si alguien escribió versos
en el malevaje orillero del poema
fue la mireya-rubia poeta bonaerense
diamante pétreo que respira la pasión
de la mina oro y plata
tras las letras de un tango dulzón.

Ese alguien que asoma la ñata
entre alelíes y amapolas
escribe-vive la poesía del zanjón
alumbrada por los faroles de sus ojos
que invitan a tanguear.

Liliana Varela (humildemente a la Elisa Cincotta)

jueves, 12 de marzo de 2009

DIA DE REINAS!!!!!!!

Mujer madre,
mujer hija,
mujer hermana,
mujer amiga...

¡Qué maravillososas mujer
son las mujeres!

Mujeres... las hay muchas, y todas maravillosas: La mujer que lo puede todo y la mujer que no puede nada.

La mujer que no puede nada y baja la cabeza ante el maltrato...La mujer que no puede odiar porque tiene un corazón frágil y débil. Mujer que todo lo perdona, porque ama.

La mujer que lo puede todo cuando ama, cuando trabaja y cuando sueña...

Mujeres... mujeres que lo pueden todo, y ponen de manifiesto su corazón de acero, para defender a su prole, para pelearle a la vida y al mundo por llenar a sus hijos de amor infinito.

Mujeres... que sin tener un calendario ni un reloj, saben el tiempo exacto para llorar, saben el tiempo exacto para reír, y hacen girar el día gris al compás de la luz, para alumbrar el camino de los que aman.

Mujeres que no son bellas por ser amadas, son bellas porque se dejan amar.

Mujeres que detienen el mundo, para que su girar no les alcance, pero mueven su mundo con una mirada, con un suspiro, con sus sueños de mil colores mientras luchan por hacerlos realidad.

Mujeres que mueven su mundo con una mirada de amor, miran pasar la vida y dejan que se les escape para que otros puedan vivirla y ser felices.

Mujeres que no se dejan vencer con una derrota, tienen mucho que decir, y dan la palabra fuerte y firme para encontrar una solución...

Mujeres las hay, y muchas...todas maravillosas.

Se llenan de fuerza y se echan sobre los hombros las cargas ajenas, las llevan con valentía al final del día, agotadas y exhaustas, pero aun así tienen el tiempo necesario y justo para alzar sus cansados ojos, para contemplar las estrellas, la luna. Se van a su lecho para el descanso y se levantan al esplendor de un nuevo día, renovadas y llenas de valor, confiesan sus temores, sueños, deseos de ser la novia, la esposa, la madre, la amiga, la hermana y la hija... y todo queda reducido a cinco letras: MUJER

¡Qué maravillososas
son las mujeres!


LuiS L3mOs

A Carolina

Del oceáno pacífico se abre una almeja
y llega Carolina, afrodita mortal,
de espuma sus cabellos al viento marino
de nacar su estampa, belleza fatal.

Katrala le dicen
quienes la conocen,
su sonrisa joven, su voz tan sensual,
braman los mares de Costas chilenas:
nunca se ha visto mamá tan genial.

Liliana Varela

martes, 10 de marzo de 2009

A Skorpiona de Lili

Se asoma el escorpión
astuto y terrible,
dispuesto a picar
a quien lo moleste...

Si miran muy bien, verán pecho blando
detrás ,un corazón que está palpitando;
ese corazón tan noble y preciado
es de Skorpiona: y lo trae en sus manos...

Inés , la escorpiana, la femme, la fatal,
la que congela cual medussa
con una sola mirada,
la que nos deja tiesos, cansados, sin ganas
de entablar pelea con nadie jamás.

Pero esta dama de rostro tan terso
belleza elevada cual su nobleza,
pura espuma: la rabia manifiesta
para luego sonreir y volver a jugar.


Liliana Varela

A Juan

J amás imagine, escucharte
U n eco ilumina hoy el día
A ntes solo un poema, ahora con tu voz vida
N inguna rosa, ningún beso, pagara esta caricia.

Morus

PADRE LA CASA TE EXTRAÑA *

Poema en homenaje a mi padre


Padre...la casa te extraña
desde el día que has partido
y el silencio de tu ausencia
se fue en el aire contigo.
Padre...cuanto te extraña
tu sillón que está vacío
tu cama, tus fotos, tu libro,
el cafecito cargado
y el cigarrillo encendido.
Te extrañan las flores y el vino
la soledad de la estancia
donde quedabas dormido.
Los vasitos ya están secos
sin aquel wisky escogido
que mirándonos callados
tantas veces lo bebimos.
¡Padre, como es la vida!
que pronto te convertiste
de hombre fuerte en un niño
y te fuiste sin pensarlo
caminando hacia el vacío.
Padre mio...¡Que tarde!
que tarde nos comprendimos
más que un hijo hubiera sido
eternamente tu amigo.
Padre, cuanto te extrañan
los pajaritos del nido
y un hombre llora en silencio
entre mi pecho escondido.

LuiS L3mOs

sábado, 7 de marzo de 2009

EL PROCESO FEMENINO










Como homenaje en el Día Intl. de la Mujer

1. Niñez

Hay mujeres con rostros infantiles.
¡Que nunca envejecen!
Son como chavas, como niños sin sexo,
golfiñas ariscas, juguetonas, risueñas
con huesos ágiles y originales ímpetus.

Y sus ojos, sus ojos
son faroles con llamas que en la mirada
se encienden vivamente
y con los gestos florecen.

En sus rostros,
incansablemente dulces y gentiles,
se ilumina la chispa del espejo interior,
el ángel femenino, la mujer encarnada.

Hay mujeres sin malicia,
sin sucio en las pupilas,
sin agresión que a sus labios tuerza
con el asomo absurdo de cualquier palabra.

De la infancia son las caritas permanentes,
la doncellez que se asoma, tan callada,
para el gozo de una primavera que perdura
y así quedarse, a flote en ella, para siempre.

¡Qué semblantes sin años,
sin tristezas de arrugas, sin hurañez amarga!
Tersas, limpias, melódicas
en la piel del espíritu
como ninfas que cantan, musas
al pie del Helicón más cotidiano.

Y sus ojos, sus ojos
así miran, así conquistan aún más,
así se comunican, así descansan
cuando llega el día del dolor,
la noche con empeño de obstruir
al amor inmarcesible.

2. Adolescencia

Hay amores que avanzan con paso
de nubes claras o manantiales cristalinos.
Amores que no son exactamente cielos,
pero entregan el alba.
Que no son agua.
Ni exactamente nimbos, pero se elevan
como cirros a las esferas altas
y refrescan los hondos abismos de la carne.
Del hombre.

Son mujeres gentiles.
Eso tan sólo son:
la presencia de la brisa que refresca
en figura de cuerpo femenino.

Se materializan.
Semillas son de estrellas en lo oscuro.
Se entregan como consciencias
en calma que descienden,
¡pero cuán altas habitan y cuán adecuadas
son sus sombras para el calor del mundo!

Y sus ojos, sus ojos
son faroles y llamas en la negrez hostil
y vive el corazón varonil,
por su femínea luz, encendido.

3. Adultez

Hay mujeres que son versos vivientes:
el ritmo que camina, descalzo,
la música que se forja con palabras,
la bandera de la sensibilidad que conspira
para volverse más amor y más ternura.
La mujer se vuelve hembra de tal modo,
moza con anhelo de mitosis / maithuna
y se escinde en la maña señera
de la virtud que juega y bendice.

La mujer, su soledad divide en dos
por ser, de su hombre, compañera...
y, entonces, anda con el talle vertical
del árbol, cósmico geotropismo,
y su vientre horizontal se acuesta
lleno de curvas, ninfíco de caderas,
húmedo en las raíces
y toda ella canta para el tálamo
con el furor de las savias / tattva uttama
que chupa de la tierra
y, en dúo de complicidad regocijada
con el gameto, engendra al canto
(la apertura de Anahata, se abre a plenitud
de vida, tan digna en vibraciones ganglionares,
efectiva desde el timo).
y es madre de poesía ctónica,
subterránea, paraganglionadora, cardíaca.
y sigue en colectiva humanidad
con sus hermanas.

4. Madurez

Hay mujeres que son
evolución y síntesis
y, por tanto, futuro,
utopía cumplida y realizada.
Niñas son para el niño.
Tiernas son para el adolescente.
Adultas son para el varón que escucha.
Sabias son para el viejo que aprende.
Benditas son en la muerte que clama.

Y son madres todavía para el que,
a filo de espada, muere,
o a para el que en pena yace
o, en enfermedad, padece...
y, para todos, puja la esperanza
en su parto final
que es piedad y consuelo.

Y sus ojos, sus ojos
todo lo lloran, cuando no lo comprenden,
y aún todo lo sanan
cuando es triste y agónico
y lo olvidan y perdonan
cuando es infame, envilecente.

Pero no aprende el hombre necio a redimirse
y no sabe llorar cuando ella llora y crece.

5. Desencarnamiento

Cuando se van de la carne, son mujeres sencillas
y lo mejor del silencio.
Y las netamente virtuosas y diáfanas mueren
después que, con hechos inconfundibles,
todo han declarado y su ternura
ha reconfortado en vida a los ánimos vecinos
sin sacrificio, suyo o ajeno. Al fin descansan.
Son las que, al morir, se vuelven mariposas,
el talismán de alas, la abraxa mística.
que no es tal, en rigor,
como no es nube ni arroyuelo cristalino
ni paloma ni secreto indecible...

Es la mujer real,
costilla celular de mitocondria,
aposento idóneo, el sábado encarnado
de una canción que hoy es
el recuerdo que canta
y que, en la carne,
conmueve todavía...

Y sus ojos, sus ojos
son inolvidables, tan dulces
como el ayer más tierno,
tan cautivantes como el amor primaveral
que, en mayo, hace a la flor más flor
y más ave al pajarillo que se posa en la rama
y a la lluvia, llovizna
deseada para la tierra seca,
vendaval de luz, irisdicencia del ángel
que, en la zarza ardiente del monte humano,
al árbol de amor conecta a su alma.

6. Síntesis Cósmica

Hay mujeres que son la eternidad:
cosecha concreta de la heroica metáfora,
el orgullo del ser,
pulcros cuerpos que ocupan pulcras almas,
feminidad en la piel glorificada,
la alegría del infinito
en desnudeces suaves,
los ángeles eróticos sin alas.

Estas habitantes de la tierra,
nada esconden.
Son transparentes, siendo celulares.
Son luz, aunque vivan en lo oscuro.
Son la historia que se corrige sin recelos,
lo más inocuo del Caer,
lo menos turbio.

Y sus ojos, sus ojos
sonríen, desde sí, porque son inocentes
y nada, sino luz, guardan bajo sus párpados.
Y así miran, así conquistan aún más,
se comunican, así descansan
para entregar el séptimo día
en el Shekinah del sexo femenino.

(7.)

(La séptima sección de este poema es mi silencio. Un homenaje que mi voz no expresará, no sabe cómo. Sólo la mujer puede develar esta dicha, su Bhakti).

Incluído en mi libro: Tantralia
CARLOS LOPEZ DZUR